sábado, 1 de diciembre de 2012

¿TRADICIONALISTAS O VIRTUALES?... ¡UNA ELECCIÓN PROPIA!


Hoy, millones de personas como Carlos o María están ampliando el mundo informativo de la red. Y es que dejaron de lado los medios tradicionales en los que tenían que saciar sus sentidos por aparte, para unir en un solo contexto todo lo que deseaban hacer. La trascendencia del tiempo y el espacio, ha permitido el avance inimaginable de las tecnologías que han emergido de cerebros creativos.
Las famosas radiolas de nuestros abuelos, aquellos televisores de antaño, de unas 12 pulgadas aproximadamente y esas publicaciones en hojas sueltas de variados materiales, son hoy por hoy, el precedente de lo que conocemos por periodismo y que sin duda alguna definen la amplia gama de medios comunicativos que existen en la actualidad. Así pues, el que quería leer se remitía al periódico, el que quería oír a la radio y el que deseaba ver, a la televisión, dejando en clara evidencia que era un privilegio gozar de los tres medios paralelamente.

Pero es en ese proceso constante de cambio que se magnifica el universo comunicacional. Se crea pues la Internet, una herramienta digital que se convierte en la elección parcializada de medio mundo. Y aunque en sus principios se constituía como un instrumento de complejo acceso, hoy se postula como el elemento más demandado por la sociedad en general. Su inmediatez, su atracción visual y su hipertextualidad, han sabido enganchar a innumerables individuos a través del mundo. No podemos dejar de afirmar que otras personas aún desayunan con su periódico a la mano, optan por ver sus novelas o realities relajados en su cama y otros que aún van al estadio a escuchar el partido que se está jugando en el momento. Sería prematuro decir que los medios de comunicación tradicionales han desaparecido por completo, porque no es cierto, pero si es posible confirmar el hecho de que la invasión total y la omnipresencia del Internet se vuelve aún más notoria. Claro está que el esquema conservador de nuestros abuelos aún se preserva, pero más clara se halla la idea de que viene en camino para los medios tradicionales, una extinción inminente y progresiva de la que no podrá eludirse y de la que quedará como producto final un auge completo de la sociedad virtual, eso sí, de la mano del crecimiento y desarrollo de todas las naciones.

martes, 20 de noviembre de 2012

Hablemos de pedagogía humana: “La vida es el ideal que se persigue”


A través de los años, se ha podido establecer que el verdadero sentido de la vida se encuentra en los logros alcanzados y en el número de responsabilidades y experiencias asumidas efectivamente a lo largo de la misma. Decía una escritora inglesa que “no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único”, cuánta razón tenía Agatha Christie, al referirse sobre el valor de la existencia. Ese sentido único del que ella se refiere, va más allá de los sueños y de las ilusiones y está orientado a ese proyecto de vida del que nos hemos arraigado para lograr.

El sentido se halla en encontrar en cada experiencia vivida, un aprendizaje nuevo y significativo que fortalezca nuestra manera de ver la existencia y del cual surjan oportunidades de crecer como persona y como profesional. Todo esto implica un compromiso moral y social que permita encontrar la esencia de vivir a través de una perspectiva más humana.

Poseer un ideal es como tener en nuestras manos un motor de vehículo, en donde este vehículo representa la vida y asimismo constituye todos los objetivos, las fortalezas, los esfuerzos y todas aquellas acciones que perseguimos para forjar nuestro bienestar, nuestra existencia y nuestro crecimiento.

Ahora pues, perseguir un ideal implica trabajar arduamente por lograrlo y eso genera experiencias. Acciones que resumidamente conciben el sentido de la vida. Si yo deseo ser periodista, para lograrlo debo llevar a cabo una serie de eventos que me van a generar aprendizajes y experiencias que únicamente tienen como finalidad, darle ese sentido a mi existencia.

Desde niños solemos visualizar lo que va significar en un futuro nuestras vidas. Esa concepción desde pequeños empieza a forjar una transformación de la estructura de la misma. Desde un ámbito pedagógico, empezamos a inclinar nuestros gustos, nuestras ideologías y a forjar nuestras vocaciones; es allí en que iniciamos un periodo de aprendizaje que influye directa e indirectamente, en nuestra forma de percibir la vida. Apoyados en nuestras escuelas y nuestras familias, vamos moldeando nuestras ideales bases, construyendo nuestros valores y encontrando una serie de enseñanzas que más tarde y al final de los años, terminaremos entendiendo como “vida”.

Más que motivados por esos ideales de la infancia, emprendemos un ciclo de acciones que nos enseñan a creer. A pensar que lo que deseamos puede llegar a ser posible, a atrevernos a anhelar con mayor empeño y sobre todo a contribuir positivamente con el mundo. Es por eso que esos ideales que perseguimos con ímpetu son las representaciones evidentes e integrales de lo que es la vida. Tal como lo decía Wilhelm von Humboldt, Político prusiano, “Cuanto menos se lleve a cabo, más corta parece la vida”, y es que no sólo transformamos el mundo con las acciones, sino que crecemos a la par de ellas.

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Cómo es la calidad de vida del hombre actual?


Actualmente el mundo sobrevive a un proceso de transformación económico y social de gran impacto que influye sobre muchos factores sociales y culturales de las naciones. Este proceso bien llamado globalización surge con la clara necesidad de promover un cambio en el sistema actual de gobierno de los países, interviniendo directamente especialmente sobre el capitalismo y los niveles de consumismo de cada estado.

Este fenómeno es hoy por hoy, quizás el elemento más influyente en la calidad de vida de las personas. De él depende, el hecho de que una nación logre alcanzar el desarrollo y el bienestar deseado. Dentro de estos “beneficios” que aporta la globalización, es factible encontrar aspectos relaciones con  las nuevas tecnologías de información y comunicación, las telecomunicaciones, la internacionalización de las entidades e incluso la homogenización a nivel cultural.

Es por ello, que la calidad de vida actual, mediada por la globalización, se ha visto afectada y/o beneficiada desde varias perspectivas. A nivel físico por ejemplo, la calidad de vida no ha mejorado significativamente, en aspectos como el de la salud, aún existe una diferencia muy marcada en cuanto a la salud comunitaria, con respecto a los países desarrollados. Las naciones poco desarrolladas o en vía de la misma, buscan a través de sus economías emergentes instaurar condiciones más saludables que equilibren su calidad de vida, pero aún no existe una equidad frente al acceso universal a la salud, por lo que muchos países no consiguen lograr esos retos sanitarios dispuestos en los planes de gobierno. 

Lastimosamente hemos logrado globalizar incluso, hábitos negativos como el consumo del tabaco o el licor, a través de la promoción en medios de comunicación, lo que sirve para exponer con urgencia, la necesidad de forjar una promoción en la calidad de vida lograda por los hábitos saludables.

A nivel mental, nada nos garantiza que las personas se encuentren óptimamente. Los constantes conflictos suelen inferir directamente en la estabilidad mental de las personas y ahora se desconoce totalmente el concepto de la inteligencia emocional, lo que hace que existan problemas a nivel social.

Por otro lado, a nivel social y producto de la homogenización cultural provocada por la globalización, se han logrado relaciones más estrechas entre individuos de varias naciones, formadas especialmente por el comercio, lo que hace que la calidad de vida frente a este aspecto sea más productiva que en otros. El intercambio cultural es evidente desde el hecho de poseer fronteras, hasta el mismo punto de lograr interacciones a nivel empresarial.

Para finalizar, el ámbito familiar, se ha visto afectado por la mediatización, las familias actuales han dejado de ser hogares en donde se comparten y forman los valores y principios, para convertirse en escenarios de individuos distantes a causa de los medios de comunicación, en gran parte. De igual manera, el concepto de familia se ha perdido y se ve ahora como un simple término vano. Los noticieros cada vez más, son la representación clara de la pérdida del entorno familiar, y ahora es más evidente encontrar casos de homicidios, incestos, violaciones a los derechos en el hogar, entre otros aspectos.